Ojo de Tigre, confianza en movimiento
- Ana Ricci

- 12 abr 2025
- 2 Min. de lectura
El Ojo de Tigre es una piedra que nos habla de esa confianza que no es rígida ni absoluta, sino que se muestra a lo largo de nuestro día, en nuestra rutina. Una seguridad interna que se va fortaleciendo a medida que avanzamos, que probamos, que nos atrevemos a vivir el proceso. No es una certeza estática, sino una energía viva que acompaña el movimiento: el paso hacia lo nuevo, la decisión tomada con temblor y convicción, el impulso de decir sí incluso con miedo. Esa es su esencia: confianza en movimiento.
El Ojo de Tigre vibra con fuerza, dirección y claridad. Su energía está profundamente ligada al chakra del plexo solar, (por encima del ombligo y debajo del corazón) el centro de la voluntad, la confianza personal y la capacidad de avanzar. Es una piedra que no empuja ni exige, pero sí acompaña con firmeza cuando necesitamos recuperar el impulso, tomar decisiones o movernos desde un lugar más centrado y determinado.

A nivel energético, el Ojo de Tigre actúa como un ancla luminosa. Ayuda a disolver miedos mentales, a calmar la duda, y a sostenernos internamente cuando sentimos que perdemos el eje. Su vibración es cálida, firme, protectora. Invita a mirar hacia adelante con enfoque y a actuar con confianza, incluso en medio de la incertidumbre.
Es una piedra ideal para momentos de transformación personal, para emprender nuevos proyectos o para enraizar nuestras decisiones en lo real, sin perder la visión de lo que deseamos. También se la asocia con la protección energética, ya que funciona como un escudo frente a influencias externas densas o confusas.
En el plano geológico, el Ojo de Tigre es una variedad de cuarzo microcristalino que pertenece a la familia de los silicatos. Su color característico marrón dorado, con reflejos brillantes y bandas ondulantes, se debe a la sustitución de fibras de crocidolita (una forma de amianto) por sílice, un proceso que produce ese efecto óptico llamado chatoyance, o “efecto ojo de gato”. Esta particularidad le otorga un aspecto vivo, casi en movimiento, que se alinea perfectamente con su función energética.
Se encuentra principalmente en Sudáfrica, aunque también en Australia, India, Namibia y Estados Unidos. Es una piedra bastante accesible, duradera y muy usada en amuletos desde tiempos antiguos.
El Ojo de Tigre nos enseña a confiar en nuestra mirada interior. A ver con claridad lo que tenemos frente a nosotros y a actuar sin miedo, desde un lugar firme, valiente y lúcido. Es una guía para quienes están en el camino de la autodeterminación, el liderazgo y la reconstrucción de la propia seguridad.
No grita. No invade. Pero su presencia se siente: firme, cálida y sabia, como los pasos de quien camina sabiendo quién es.


